viernes 11 de diciembre de 2009

Ascensores II.




El flagelo era un chiste en una noche un poco más que atormentada.

Las letras se cosían sobre nuestros cuerpos pulverizados.
Nos volvíamos parte de la nada, se disolvían los gemidos,  
Las nubes se armaban negras sobre la cama.

Nunca voy a recordar esta mirada, pero tu cuerpo se quedará varado.
Mi piel se quejará, con las llagas ardiendo por las noches,

rebotando en tus venas.
Hasta que la tormenta lo lleve.
Lejos.

Despertarás con un presente ahogado, enredado en el humo de los sin recuerdos.

martes 20 de octubre de 2009

Salón Abismo IV



Se abren las trompetas, una orquesta encaprichada derrama ilusiones
Y las bocas al ritmo del tambor comienzan la falacia, sombreros arrancados por las bocas rojo París, escotes que destrozan corbatas, yupis que inauguran lluvia violeta bajo el palo, mesas blancas invitan a corridas sobre manteles, elevando el volumen. Los lenguajes se juntan, pelea de minifaldas, piquete en la puerta giratoria del baño. Conversaciones.
Piernas bronceadas-de-invierno piden trago en la barra, no saben que son apuesta en la mesa de al lado.
Lágrimas y carcajadas se comen los tragos. Humo en el sótano, medias corridas, manos que suben polleras.
Burbujas, encuentros, copas, casualidades, billetes doblados-luna-eterna,
Procesión de almas, miradas a tiempo, aniquilación de sueños, hielo.
La piel del viento me lleva, tiene el aroma de los naranjos de mi cuadra, revoloteando en jazmines, el vértigo del árbol caído. Calles abiertas, laberintos de tierra, corridas de cowboys, bancos despojados, vos y yo, la plata, vaivén de puertitas, el whisky,” el polvo siempre borrara las sirenas y volaran los pájaros abriéndonos el cielo”, reza tu corazón en la distancia, sosteniéndome la mano, palpitando en mi vientre.
Noche eterna, rebotando contra la red.
Un saxo desnudo en el rincón, trepa a las luces. Cruzo la ciudad, antes que se derrita la luna, empedrado gris brillante. Los pájaros comenzaran a cantar…

jueves 13 de agosto de 2009

Charlotte....






sábado 18 de julio de 2009

"... los puntos suspensivos
eran tan débiles
que ni siquiera nosotros
los veíamos."

martes 9 de junio de 2009

Cristalizada.


Hundirme, cerrar los ojos bajo la sombra que atraviesa el sol, respirar entrecortado las sonrisas muertas, un frasco de aplausos vencido estalla en mi cara, coso una por una las sombras, para que despierte la palabra, solo consigo un embudo ensordecedor, que me traga. No hay cuerpos solo garabatos de luces que dibujan la ciudad.
La música de las hojas secas quedaron en tu vereda, acá solo se escuchan las lunas quebrarse. La garganta va a terminar por partir mi cara y ningún pedazo va a encontrarte.
Formas que habitan, formas de silencios, mis piernas no encuentran las tuyas, mis huesos estáticos enmudecen…
Un metrónomo descarnado muere.

viernes 22 de mayo de 2009

Postales quemadas.


Los cuerpos en las paredes se encontraban extasiados. Las piernas pesaban, se unían sobre mantos. Sin embargo la luna cansada se hundía en el mar. Cada sombra formaba una prótesis de otra…

Destartalada el alma, corría al viento. Con tu sombrero en mi mano te veía agarrar a manotazos el suelo. Con la mirada turbia, melancólica y desafiante escupiendo a mi presente.

La copas se llenan de silencios,
los ojos rozaban el cuerpo.

Mis tacos enfilan para las baldosas
Tu mano, en mi brazo, me lleva hasta tu boca.

Medio giro violento te pinta la nariz
del color de mis labios.

Enciendo un cigarrillo
Y tus palabras se pierden en mis pestañas.
Y si te tiro un poco de humo
Te desprendo de mi escote.


Hay barriletes suicidas sobre nubes rojas, desiertos feroces, almidonados. Chinos, monumentos y horas vacías, pegados en la heladera. Una ciudad intermitente sobre mi cama. La fe es un invento optimista, acá hay una escalera que se retuerce hasta estrángurlace con los hilos de la alfombra…

martes 5 de mayo de 2009

Las flores de la luna.

"Tu cuerpo se diluye como si hubiera sido nada, que una luz azul atrapo..." (Charlotte)







Con la fiesta encima, comiéndome la sombra y un vino casi por terminar, el viento sacude de lástima unas últimas imágenes. Como una máquina vieja de fotografía, comienza la proyección. Siempre la misma rutina: la luna me mira, yo tomo un sorbo, de algún alma que se quedó flotando en mi copa, y la música que se lleva mi piel.
El cruce es inminente, lo huelo. Mi cuerpo se inmoviliza. La noche tira de mis venas, mis ojos se cierran. Debería no pensar. Colgarme en cualquier empapelado, seguir el vuelo de las palomas, acariciar los atardeceres, tirar de una vez por todas los dados…. Pero la luna me devora, y aparece tu piel que se pega a mis zapatos.
Pausa. Sinfonía maravillosa de silencios, orquesta latente de palabras por nacer.
No dejabas rastros, aunque tu perfume me acompaña siempre. Tus manos debajo de mi piel, recorriéndome, hasta llegar a mi cuello, girar en mi oreja, susurrar desde lo más profundo, y río- ya sé que sos mío- tu boca se abre lentamente, los ojos clavados, tus brazos traspasando mi cuerpo…
Florecer de sensaciones, capullo de globos en el aire.
No hay razón, pero el humo danza en el aire. El viento junta sus fuerzas y besa mis pies.
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