
Se abren las trompetas, una orquesta encaprichada derrama ilusiones
Y las bocas al ritmo del tambor comienzan la falacia, sombreros arrancados por las bocas rojo París, escotes que destrozan corbatas, yupis que inauguran lluvia violeta bajo el palo, mesas blancas invitan a corridas sobre manteles, elevando el volumen. Los lenguajes se juntan, pelea de minifaldas, piquete en la puerta giratoria del baño. Conversaciones.
Piernas bronceadas-de-invierno piden trago en la barra, no saben que son apuesta en la mesa de al lado.
Lágrimas y carcajadas se comen los tragos. Humo en el sótano, medias corridas, manos que suben polleras.
Burbujas, encuentros, copas, casualidades, billetes doblados-luna-eterna,
Procesión de almas, miradas a tiempo, aniquilación de sueños, hielo.
La piel del viento me lleva, tiene el aroma de los naranjos de mi cuadra, revoloteando en jazmines, el vértigo del árbol caído. Calles abiertas, laberintos de tierra, corridas de cowboys, bancos despojados, vos y yo, la plata, vaivén de puertitas, el whisky,” el polvo siempre borrara las sirenas y volaran los pájaros abriéndonos el cielo”, reza tu corazón en la distancia, sosteniéndome la mano, palpitando en mi vientre.
Noche eterna, rebotando contra la red.
Un saxo desnudo en el rincón, trepa a las luces. Cruzo la ciudad, antes que se derrita la luna, empedrado gris brillante. Los pájaros comenzaran a cantar…